Senderismo 3 de octubre de 2025 – 10:00h. Plaza Nueva, Paseo de los Tristes, Camino del Avellano, Silla del Moro, La Alhambra, Plaza Nueva

La Asociación de Alumnos del Aula Permanente de Formación Abierta (ALUMA) organiza a lo largo del curso unas rutas de senderismo y que arrancó en Plaza Nueva con muy buen pie —y nunca mejor dicho—. Veintiún caminantes nos reunimos en Plaza Nueva, con la mezcla habitual de ilusión y nervios de la primera ruta del año. El plan no podía ser más atractivo: un recorrido de 8 kilómetros por algunos de los rincones más bellos y simbólicos de Granada, siempre con la Alhambra como vecina atenta.

El grupo fue avanzando por la Carrera del Darro, Paseo de los Tristes, Puente del Algibillo (S.XIV) dando paso al histórico Camino del Avellano y todo envuelto en esa luz dorada que solo tienen las mañanas de otoño en Granada. En este trayecto me vino a la cabeza como por arte de magia una maravillosa canción del inolvidable Carlos Cano sobre el agua del Avellano:

                                   «Se dice que fue la Virgen que en sueños se apareció
                                    a la Madre Superiora y esta receta le dio:
                                    Medio kilo azúcar blanca,
                                    agüita del Avellano
                                    y al perol la calabaza,
                                    tres Salves y un Padrenuestro y la gracia de tus manos». 

La parte más exigente llegó pronto: la subida hasta la Silla del Moro (o Castillo de Santa Elena). Los aspersores, que parecían puestos de acuerdo con nosotros, nos regalaron frescor a cada paso, como si supieran que estábamos inaugurando temporada y había que celebrarlo. Entre bromas, pausas estratégicas y algún “¡ánimo, que ya queda menos!”, la cuesta se convirtió en la prueba de fuego que, lejos de desanimar, unió todavía más al grupo. El esfuerzo tuvo su recompensa: arriba nos esperaba un mirador de lujo sobre la ciudad, con Sierra Nevada al fondo y el rumor de la historia en cada piedra. Recuperamos fuerzas y nos hicimos unas fotos

Desde allí iniciamos el descenso hacia la Alhambra; atravesamos la fuente del Pimiento y del Tomate y nos desplazamos hacia la capital, por la Cuesta Gomérez, donde las piernas agradecieron el cambio de ritmo y los árboles nos cobijaron con su sombra amable. El regreso a Plaza Nueva fue casi festivo: caras sonrientes, pasos tranquilos y la satisfacción compartida de haber estrenado juntos un nuevo curso de caminatas.

La mañana terminó como debía: alrededor de unas mesas en el bar La Casa de Todos, de Calle Elvira, brindando con refrescos bien fríos. Entre risas y anécdotas, quedó claro que esta salida no fue solo el inicio de un calendario de rutas, sino también un recordatorio de lo que significa caminar en buena compañía: naturaleza, amistad y ganas de seguir descubriendo caminos.

Juan Luis Sáez Camacho (Junta Directiva Aluma)

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