La Universidad a debate. Debates intergeneracionales. 29 de abril, 2026
El día 28 de abril hubo un nuevo encuentro entre viejóvenes (pues, ni somos tan jóvenes como nos creemos; ni tan viejos como se nos quiere hacer que creamos) convocados por ALUMA para los debates intergeneracionales.
Y lo primero que hay que destacar es el excelente clima de entendimiento entre todos. Así que, antes de nada, muchas gracias a tod@s l@s asistentes por participar y por enseñar a hacer del respeto mutuo una de nuestras bazas en estos fructíferos eventos.
El debate estuvo muy bien organizado en torno a seis preguntas que la joven moderadora supo muy bien gestionar. La verdad es que a algunos nos supo a poco. Teníamos ese día una jornada muy completa con otro tipo de actividades y el tiempo dedicado a debatir fue breve. Por lo que deseamos que para próximas convocatorias se disponga de más tiempo para que las intervenciones puedan ser incluso más numerosas y hasta un poco más pausadas. Lo que no quiere decir que hubiera nadie que montara ningún cristo ni algarabía. Todo fue tranquilo y acorde con un excelente intercambio de ideas y opiniones muy bien pensadas y reflexionadas. Sí, se echó de menos un sistema de megafonía para que aquellas personas que tienen un tono de voz más bajo lo usen sin necesidad de forzar su garganta ni sus cuerdas vocales, de tal manera que puedan ser oídas mejor por todo el grupo.
Se estuvieron sembrando semillas de Multiversidad en el presente, para que, en el próximo porvenir de nuestros prójimos, haya mejores diálogos e intercambios entre viejóvenes, ya que, tanto unos como otros, sabemos que contamos con futuros abiertos y siempre inciertos. Pues, no se le pueden pedir peras a los olmos. Y la Universidad, como se decía de la de Salamanca en otro tiempo, no quita lo que la Naturaleza (hoy, quizás, se diría: la sociedad, la economía, la cultura, la política) no da. Hay que saber dónde estamos y lo que real y materialmente se nos puede ofrecer sin que pidamos imposibles inalcanzables que a la larga pudieran ser muy decepcionantes y frustrantes.
Estos debates son tan genialmente dialogantes que, tal vez, sea ese uno de los mejores frutos, desde mi punto de vista, que nos regala actualmente la Universidad de Mayores o el APFA (Aula Permanente de Formación Abierta de la Universidad de Granada). Pues, desgraciadamente, la Universidad puede parecer que se ha convertido en muchos casos en una especie de fósil arqueológico en la sociedad actual. Y de tod@s depende que no muera y desfallezca. Necesita muchísimo de cuidados intensivos de diverso tipo para que pueda adaptarse al ritmo tan vertiginoso de los tiempos de hoy en día.
¿Qué es para nosotros la Universidad? ¿A qué vamos a ella? No existe una única respuesta. Y ello se vio en las diferentes intervenciones: la riqueza de motivos y de objetivos que cada cual persigue para su búsqueda del saber en estos espacios universitarios es múltiple.
Se puede aprender aún mucho de la escolástica que fue quien marcó la genealogía católica de esta protoinstitución medieval para nuestro futuro más cercano e inmediato. Y recuérdese que la palabra escolástica procede del griego. Y que, en esta lengua, skholé significaba tanto ocio, como inocencia y libertad. Por eso: en nuestras escuelas esto no habría que olvidarlo nunca. Ya que el ocio está en las antípodas de esa búsqueda voraz y omnívora de perversos intereses que algunas empresas crematísticas con su forma de actuar solo pretenden negarnos ese ocio (porque eso es lo que etimológicamente significaba negocio: negación tanto del ocio como de la libertad y de la inocencia).
Necesitamos, pues, una Universidad que se transforme en una especie de Multiversidad para que pueda acoger en su seno los mejores proyectos e intereses de una inmensa multitud de personas que poseen saberes que, a veces, ni tan siquiera ellos mismos saben (o sabemos) que poseen o poseemos y que, gracias al intercambio de ese tipo de quehaceres, surgen las condiciones materiales para que esas semillas puedan ser sembradas, cultivadas y compartidas. También podemos aprender de los demás que no sabemos tanto como creemos saber de nuestra realidad que nos envuelve y nos atrapa. De tal manera que los demás nos enseñan a percibir nuestros límites y muestran nuestras limitaciones personales e individuales, lo que nos ayuda a tomar conciencia de lo que sabemos y de lo que podemos hacer para seguir en la brecha de los aprendizajes bien elaborados y saber que hay que compartir muchas enseñanzas que nos permiten mejorar a diario. Por eso es importante saber que nuestras vidas se hacen mucho más prósperas, ricas y provechosas si sabemos hacer de las puestas en común actos de comunicación que redunden en acciones comunes que nos permitan intentar ir más allá de esas increíbles políticas partidarias que nos quieren llevar por calles de dirección única y hacia callejuelas sin salida. Se necesita mucho para saber aprender a pensar y a actuar construyendo salidas que de una manera conjunta y respetuosa se hagan en beneficio de todos y por el bien común de toda la sociedad en la que habitamos.
Deseamos, pues, una larga vida a este tipo de intercambios. Bienvenidos seáis todos y todas a estos espacios donde los debates son intergeneracionales entre viejóvenes multiversitarios.
Miguelángel IÁÑEZ
Peligros de Granada, 29 de abril de 2026.
Alumno del APFA y socio de ALUMA.





















