Ocho días de junio descubriendo Armenia y Georgia. Viaje Cultural de Fin de Curso de ALUMA. 31 mayo-8 junio 2026
El Viaje Cultural de Fin de Curso organizado por ALUMA ha brindado a los treinta y nueve participantes, socios y acompañantes, la oportunidad de descubrir dos países fascinantes, ricos en historia, patrimonio, paisajes, tradiciones y hospitalidad. Una experiencia que ha permitido acercarnos a la realidad de Armenia y Georgia, conocer su pasado y comprender mejor su presente.
Nuestra aventura comenzó con la llegada a Ereván en el primer vuelo directo realizado desde España. Ya en el aeropuerto, el grupo recibió una cálida bienvenida por parte de jóvenes vestidos con los trajes tradicionales armenios, que nos obsequiaron con dulces típicos del país. Un recibimiento entrañable que marcó el inicio de un viaje inolvidable.
De la mano de nuestra guía, Armine, recorrimos durante cuatro intensos días la geografía armenia, siempre bajo la imponente presencia del monte Ararat, símbolo indiscutible de la identidad nacional. En Ereván visitamos el Matenadaran, uno de los centros más importantes del mundo dedicados a la conservación de manuscritos antiguos, auténticos tesoros de la cultura universal. También admiramos la Cascada, una espectacular obra arquitectónica que alberga el Centro de Arte Cafesjian, con esculturas y obras de artistas de prestigio internacional como Botero, Plensa o Flanagan, desde donde se contemplan magníficas vistas de la ciudad y del Ararat.
Otro de los lugares emblemáticos fue el Monumento a la Madre Armenia, símbolo de fortaleza, paz y defensa de la patria, que domina la capital desde una posición privilegiada. Paseamos por la Plaza de la República y disfrutamos de la animada vida urbana de Ereván, una ciudad llena de contrastes donde conviven la arquitectura soviética y las construcciones más vanguardistas, con calles repletas de juventud, familias y espacios de convivencia.
Algo que sorprendió especialmente a los expedicionarios procedentes de Granada fue la presencia de granadas por todas partes. En los puestos callejeros preparaban zumo de granada al instante, y este fruto aparecía también en bolsos, gorras, pañuelos y todo tipo de objetos decorativos. Nos llamó la atención la enorme variedad de representaciones de la granada, símbolo de nuestra ciudad, mucho más amplia de la que estamos acostumbrados a ver en la propia Granada. Todo ello contribuyó a que nos sintiéramos como en casa.
Cada jornada nos llevó a descubrir diferentes regiones del país. Visitamos el monasterio de Khor Virap, el templo pagano de Garni y el impresionante monasterio de Geghard, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, parcialmente excavado en la roca y famoso por su extraordinaria acústica, donde tuvimos el privilegio de asistir a un concierto de música medieval.
Nuestro recorrido continuó por la iglesia de Santa Hripsime, Echmiadzín —centro espiritual de la Iglesia Apostólica Armenia y residencia de su Patriarca— y las ruinas de Zvartnots. También disfrutamos de una experiencia gastronómica singular en una prestigiosa bodega, acompañada por una cata de vinos que nos permitió conocer la larga tradición vitivinícola del país.
En nuestra última jornada por Armenia atravesamos algunos de sus parajes más bellos, pasando por el lago Seván, Diliján, Haghpat y Sadakhlo, antes de dirigirnos hacia la frontera.
Más allá de los monumentos y paisajes, este viaje nos ha permitido acercarnos a la cultura del pueblo armenio y comprender mejor su realidad social, económica y política, marcada por una historia compleja pero también por una profunda identidad nacional.
Tras los inevitables trámites fronterizos, que nos recordaron una realidad ya lejana dentro de la Unión Europea, cruzamos a Georgia —Sakartvelo en su propia lengua—, donde nos recibió nuestra guía, Megy, que nos acompañó durante toda nuestra estancia.
Con base en Tiflis, realizamos excursiones diarias para descubrir algunos de los lugares más representativos del país. La capital georgiana nos cautivó desde el primer momento por la armoniosa convivencia entre historia y modernidad, tradición y diversidad cultural. Cada calle, cada plaza y cada rincón desprenden un encanto especial, acompañado por el aroma de las especias, el pan recién horneado y el prestigioso vino georgiano.
Gran parte de la visita se realizó a pie, recorriendo el casco histórico. Desde la iglesia de Metekhi disfrutamos de una magnífica panorámica sobre el río Kura y la ciudad antigua. Posteriormente realizamos un paseo en barco por el río, que, gracias al entusiasmo y la alegría del grupo, se convirtió en uno de los momentos más divertidos del viaje, entre canciones y bailes montamos nuestra propia caseta del corpus granadino y el asombro de quienes nos observaban desde las orillas.
Más tarde ascendimos en teleférico hasta la fortaleza de Narikala, desde donde contemplamos una de las imágenes más emblemáticas de Tiflis.
En los días siguientes visitamos la histórica región de Kartli, auténtica cuna de la espiritualidad georgiana. Allí conocimos el monasterio de Jvari, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, situado sobre una colina desde la que se contempla la espectacular confluencia de los ríos Aragvi y Kura, junto a la antigua ciudad de Mtskheta. También visitamos la catedral de Svetitskhoveli, uno de los templos más sagrados del país, y la fascinante ciudad rupestre de Uplistsikhe, excavada en la roca y habitada desde tiempos remotos.
Nuestro recorrido nos llevó igualmente a Kakheti, la famosa región vinícola georgiana. Allí visitamos el convento de Bodbe, lugar de descanso de Santa Nino, evangelizadora de Georgia, y la pintoresca ciudad de Sighnaghi, conocida como la «ciudad del amor», con sus calles empedradas, balcones de madera y espectaculares vistas sobre el valle de Alazani.
La jornada concluyó en una bodega tradicional de la región de Sagarejo, donde compartimos un excelente almuerzo acompañado de una degustación de vinos georgianos, una magnífica muestra de la riqueza gastronómica y cultural del país.
Durante los desplazamientos, nuestra guía Megy nos ofreció interesantes explicaciones sobre la situación política, económica y social de Georgia, respondiendo con amabilidad y profundidad a todas las preguntas del grupo.
En definitiva, este viaje nos ha permitido sumergirnos en la historia y en la vida cotidiana de dos pueblos que, a pesar de las dificultades y las numerosas invasiones sufridas a lo largo de los siglos, han sabido conservar su identidad, su cultura y un profundo orgullo por sus raíces.
Nuestro agradecimiento a Armine y Megy por su profesionalidad, dedicación y cercanía, gracias a las cuales hoy conocemos mucho mejor estos milenarios países.
Queremos expresar también nuestro reconocimiento a Mario, representante de la agencia Btravel durante el viaje, por su disponibilidad, eficacia y excelente gestión de los pequeños imprevistos que surgieron a lo largo de la experiencia.
Sin duda, este Viaje Cultural de Fin de Curso de ALUMA ha sido una experiencia enriquecedora y sorprendente, que nos ha permitido ampliar nuestros conocimientos y acercarnos a dos países que, aunque geográficamente lejanos, ya sentimos mucho más próximos.
JRS



























































