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Crónica Senderismo 11 septiembre 2026

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Hoy, 11 de septiembre, ALUMA ha vuelto a calzarse las botas y a echarse a la calle, o mejor dicho, a los caminos. A las 10:00 de la mañana nos dimos cita en la fuente de Plaza Nueva, punto de encuentro ya clásico para muchas de nuestras salidas. Allí nos reunimos 32 senderistas, entre socios/as de ALUMA y acompañantes: 21 mujeres y 11 hombres, dispuestos a disfrutar de una mañana de senderismo, convivencia y un poco de historia granadina.

Con el grupo reunido, comenzamos el recorrido subiendo desde el Pilar del Toro por la calle Almanzora hasta el mirador de la Churra pasando por unos espléndidos dibujos realizados por un pintor del barrio con decorados sobre la Alhambra.

El Mirador de la Churra, uno de esos rincones de Granada que, sin tener la fama de otros miradores, sorprende por sus vistas sobre el Albaicín. Fue también una buena ocasión para comenzar con las explicaciones históricas previstas. Porque en esta salida no se trataba únicamente de caminar: queríamos también conocer un poco mejor aquellos lugares por los que tantas veces pasamos sin detenernos a descubrir su historia.

A la bajada, breve explicación del nombre de la Placeta de la Miga, que tiene su origen en las antiguas “escuelas de amiga” de S XVI.

Nos incorporamos a la Cuesta de Gomérez, que a esas horas ya empezaba a avisarnos de que el día venía caluroso. El verano parecía no tener ninguna prisa por despedirse y el sol quiso acompañarnos durante toda la mañana. Afortunadamente, tampoco faltaron el agua, las conversaciones y el buen humor, tres elementos imprescindibles para cualquier ruta que se precie

Continuamos después hacia la Puerta de las Granadas, Torres Bermejas y la Fundación Rodríguez-Acosta, alternando el senderismo con breves explicaciones sobre el pasado de estos lugares. Pudimos recordar que Granada es una ciudad que se va descubriendo casi por capas: época musulmana, conquista cristiana, transformaciones posteriores y rincones que conservan todavía las huellas de muchos siglos de historia.

El camino nos llevó después hacia el entorno de la Alhambra, donde realizamos una parada muy necesaria para utilizar los servicios. Y aunque seguramente no aparecerá en ningún folleto turístico como una de las grandes visitas de la jornada, hay que reconocer que fue una de esas paradas que todo senderista sabe apreciar en el momento adecuado.

Reanudamos la marcha por los bosques de la Alhambra, disfrutando siempre que era posible de alguna sombra salvadora. El calor se iba haciendo notar, pero el grupo mantuvo un magnífico ritmo. Llegamos a la zona de la Silla del Moro, castillo de Santa Elena, donde volvimos a detenernos para reponer fuerzas y las fotos de rigor y hablar de su importancia estratégica y, sobre todo, de algo fundamental para comprender la Alhambra: el agua.

Desde la Silla del Moro continuamos por la vereda de la Acequia Real del Generalife, uno de los tramos más agradables de la jornada. Caminamos junto a esta histórica conducción de agua, rodeados de vegetación y disfrutando de unas magníficas vistas sobre el valle del Darro. El calor seguía acompañándonos, pero el paisaje y las conversaciones hacían el camino mucho más llevadero.

Al terminar este trayecto, junto a la acequia nos esperaba, sin embargo, uno de los tramos más entretenidos —y también más delicados— de la mañana: un pronunciado descenso por numerosos escalones hasta alcanzar el Camino del Avellano. Allí se acabaron por unos minutos las conversaciones distraídas: tocaba mirar bien dónde poníamos los pies, bajar con tranquilidad y mantener las distancias. Rodillas y piernas tuvieron que trabajar de lo lindo, pero nuestros 32 senderistas superaron el descenso sin perder el ánimo. Alguno seguramente pensaría que aquello de «todo lo que sube tiene que bajar» era muy cierto… aunque nadie había dicho que hubiera que bajarlo escalón a escalón.

A partir de ahí comenzamos la parte más tranquila del recorrido, pasando por el Camino y la Fuente del Avellano, vinculados a la figura de Ángel Ganivet y a la conocida Cofradía del Avellano. Entre charla y charla, fuimos descendiendo nuevamente hacia la ciudad.

Y como no podía ser de otra manera, llegamos al Paseo de los Tristes, donde también hubo ocasión de recordar el curioso origen de su nombre. Hoy es uno de los lugares más alegres y concurridos de Granada, lleno de terrazas, visitantes y magníficas vistas de la Alhambra, aunque su denominación popular nos recuerde aquellos antiguos cortejos fúnebres que pasaban por la zona.

Finalmente regresamos a Plaza Nueva, cerrando un recorrido de unos 6,5 kilómetros en el que hubo de todo: cuestas, historia, magníficos paisajes, alguna que otra parada estratégica, mucho calor y, sobre todo, muy buen ambiente.

Por supuesto que acabamos la ruta en el bar Gran Taberna, al inicio de la Cuesta Gomérez, donde pasamos un rato de risas, anécdotas y futuras aventuras.

Una vez más quedó demostrado que las salidas de senderismo de ALUMA son algo más que caminar. Son también una magnífica oportunidad para conocernos, conversar, descubrir nuestra ciudad y compartir unas horas juntos.

Y después de esta primera ruta de septiembre solo queda decir una cosa:

¡Hasta la próxima salida! 🥾🌳
Eso sí… si el tiempo quiere colaborar, con unos cuantos grados menos tampoco nos vamos a quejar. 😄

Juan Luis Sáez Camacho

NOTA FINAL.– Agradecemos a Manuel González Reinoso su colaboración en el reportaje fotográfico.

Picture of Juan Luis Saez

Juan Luis Saez

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