«Desgranando Granada» Barrio del Sagrario, iglesia y terrazas, viernes 10 mayo 2024
Al atardecer del viernes, 10 de Mayo, un grupo de enamorados de Granada, socios de ALUMA y acompañantes se reúnen en la Plaza de San Agustín donde esperan a Damián, un experto guía conocedor de los monumentos de Granada, su historia y leyendas.
Se trata hoy de conocer el entorno, el conocido Barrio del Sagrario, corazón de la Granada antigua, para finalizar la visita en las terrazas de la Iglesia del Sagrario, un lugar privilegiado para admirar la ciudad y ver la puesta de sol.
Comienza Damián ubicándonos en el antiguo Mercado de San Agustín, que fue demolido en 1988 y que albergaba a los Mayoristas de Frutas y Verduras y a comerciantes minoristas de pescado, carne, fruta y verduras. Pero anteriormente, en este lugar estuvo el Convento de San Agustín, de ahí su nombre. Este convento fue demolido en 1837 tras ser utilizado como almacén y horno por las tropas napoleónicas y la expropiación de terrenos eclesiásticos por la Desamortización de Mendizábal. Tras varios años y un incendio en la plaza formada tras el derrumbe, en 1879 se plantea la construcción por parte del Ayuntamiento de Granada, de un Mercado. Este fue inaugurado en 1881 y tras un siglo de intenso y productivo uso y varias reformas, se demuele definitivamente en 1998 para dar paso al nuevo Mercado. Solo quedaron de esta bonita edificación algunas de sus columnas, que se exponen en una esquina de la plaza del mismo nombre.
Seguimos por Placeta Villamena, donde nos explica el guía la aparición de un sarcófago de plomo de época romana datado entre los siglos III-IV d. C. en el edificio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Granada.
Posteriormente, en las obras que se están realizando han aparecido restos de muralla, tanto en este edificio como en el hotel que se ubica frente a la Puerta del Perdón de la Catedral, donde tuvimos la oportunidad de entrar y observar detenidamente.
Pasando por el Colegio de Niñas Nobles, del siglo XVI, vamos hacia la Romanilla, antigua zona de puestos de frutas, verduras y carnes, cerca de la llamada Pescadería formada por dos naves dedicados a la venta del pescado. Bajamos hasta la Plaza de la Trinidad, donde se encontraba el Convento de los Trinitarios, del que solo quedó la fuente.
Siguiendo por Alhóndiga, calle Mesones y Arco de las orejas, con muchas anécdotas e historia bien narrada por Damián, llegamos a Plaza Bib-Rambla donde nos detenemos un poco mas:
Bib-Rambla (Puerta del Arenal) hace referencia a su cercanía a la orilla arenosa del río Darro. Fue la primera plaza de la antigua Medina en tiempos nazaríes, y se ha mantenido a través de los siglos como la principal de Granada, siendo escenario y testigo mudo al mismo tiempo de zocos musulmanes, justas medievales, corridas de toros, autos de fe, ejecuciones públicas, celebraciones populares y procesiones del Corpus Christi.
De todos los edificios levantados en el siglo XVI en la plaza, el único que permanece en pie, es la antigua sede de la Universidad de Granada, hoy Curia Arzobispal de Granada. Este edificio fue rehabilitado tras un incendio ocurrido en las Navidades de 1982.
En el centro de la plaza, la monumental Fuente de los Gigantones, llamada así por los cuatro monstruos de cara grotesca, representación de los pecados, que soportan la taza de piedra. Una obra hecha con materiales de Sierra Elvira y procedente del claustro del antiguo Convento de San Agustín, esta fuente pasó por varios rincones de la ciudad: Paseo del Salón (donde después estuvo el monumento a Colón) . Paseo de la Bomba (cerca de Puente Verde), hasta que llegó a esta plaza en 1940.
Desde aquí, a la entrada de la Iglesia del Sagrario, donde nuestro guía explica brevemente su historia:
La Iglesia del Sagrario se ubica en el lugar que ocupaba la Mezquita Mayor de Granada, cuya construcción data del siglo XI, iniciándose el culto cristiano bajo la advocación de Santa María de la O, en 1501. En este emblemático espacio, los Reyes Católicos decidieron que se tenía que proyectar la Catedral, y el panteón Real.
Desde 1507 hasta 1561 la iglesia de Santa Maria de la O, fue la sede catedralicia de Granada. En un primer momento, el antiguo templo musulmán convertido al cristianismo, tuvo pocas transformaciones, más bien, hubo una adaptación, colocando capillas, altares y retablos.
Aquí recibieron sepultura arzobispos, en la primera mitad del siglo XVI, pero también personas ilustres de Granada y nobles moriscos, que tuvieron sus capillas en la Iglesia Mayor de Granada, tales como la familia Granada-Venegas o Hernando del Pulgar, señor del Salar, que tuvo aquí, en 1526, su capilla de enterramiento.
Cuenta la leyenda de como la Mezquita Mayor fue tomada por Hernando del Pulgar en 1490. Junto con su escudero y otros caballeros, realizó una incursión descendiendo el cauce del río Darro guiado por otro converso, atravesaron el Zacatín desembocando en la Mezquita. Allí Hernando del Pulgar tomó posesión del lugar dejando clavado con su puñal en la misma puerta un pergamino en el que había hecho escribir “Ave María”.
En el siglo XVIII la construcción zirí, estaba muy deteriorada y deslucía al lado de la nueva Catedral de Granada. Se optó entonces por derribar la antigua mezquita y construir un nuevo templo, el que conocemos como Iglesia del Sagrario. Se caracteriza esta Iglesia por ser de planta cuadrada, sobre la que se inserta una cruz griega. El crucero, está cubierto por una cúpula semiesférica, apoyada en cuatro grandes pilastrones formados por medias columnas de orden compuesto. En ellas se disponen imágenes de los cuatro evangelistas, en mármol blanco.
En esta bonita Iglesia, nos llama la atención, especialmente, el baldaquino, con variados tipos de mármol y de elegante construcción y que culmina en una imagen de La Fe, sobre una granada. También una imagen de Cristo en el Calvario, de Diego de Aranda, y enfrente, el Niño Jesús de Praga, obra de Torcuato Ruiz del Peral.
Antes de iniciar la subida a las terrazas, admiramos la maravillosa Pila Bautismal renacentista, que data de 1520.
El grupo, no todos, asciende por la angosta y empinada escalera, no sin esfuerzo, que lleva a las terrazas. Desde allí, nada que comentar, solo admirar las magníficas vistas que Granada ofrece y esperar el embrujo de la puesta de sol dando paso a un atardecer en el que el Sol ofreció al mundo entero el espectáculo de las auroras boreales.
Como siempre, un buen rato, en buena compañía, en el que hemos disfrutado de nuestra querida Granada.
Inma Cañavate

























































