«Conociendo nuestra tierra»: COLOMERA

El viernes 28 de marzo, realizamos la visita al bonito pueblo de Colomera,  de 1500 habitantes, actividad organizada por ALUMA (Asociación de Estudiantes) del Aula Permanente de Formación Abierta (APFA).   

Tras un breve viaje rodeados de olivos, llegamos a Colomera que es un pueblo de la provincia de Granada, situado al norte de la capital, perteneciente a la comarca de los Montes Orientales. Su nombre procede de «Columbaira», y significa «tierra de palomas», sin embargo a los moros les gustaba apodarle «Granada la Chica» e hicieron de ella una de las siete fortalezas para defender el Reino de Granada.   

Subimos hasta la Ermita del Cristo del Calvario donde nos estaba esperando Encarna, una vecina encargada de abrir y cerrar la puerta de la Ermita. Lo primero que nos fijamos al entrar fue en lo limpia y cuidada que estaba. Enseguida llegó José Ramón Rodríguez Carrión que era nuestra guía y nos iba a acampañar durante toda la jornada para conocer el pueblo y sus monumentos. Desde el primer momento nos dimos cuenta lo cordial y entusiasta que era, y sobre todo la  pasión que ponía en sus explicaciones, queriendo recuperar a toda costa restos históricos romanos, musulmanes y cristianos de su  pueblo. Es un enamorado de su entorno y de su pueblo.                                                                                                       

Esta Ermita del Calvario fue construida en el siglo XVII y en ella se encuentra el Santísimo Cristo de la Vera Cruz. De líneas arquitectónicas muy sencillas, y adosada al caserío, muestra dos fachadas al exterior, con la portada a los pies enmarcada entre dos pilastras y bajo dos arcos de medio punto resaltados sobre la puerta de acceso. Rematando este frente, una pequeña espadaña corona la fachada entre aleros de tejas.                                                   

A la salida de la Ermita nos dirigimos a la Iglesia de la Encarnación, levantada a principio del siglo XVI y construida sobre una antigua mezquita que allí existió anteriormente. Se trata de un templo formado por tres naves y cubierto por una espléndida armadura de tradición mudéjar. Su construcción se llevó a cabo a instancia del arzobispo Fernando Niño de Guevara, cuyo escudo se representa en la portada lateral del templo y en la que trabajaron arquitectos como Juan de Marquina y Diego de Siloé, por lo que se conjugan elementos de distintos estilos y de transición entre el inicial gótico-mudéjar y el posterior renacentista.                                                                                                                                                               

En su interior, hay elementos de gran valor, como la pila bautismal. Y una pintura de la Virgen de Belén, atribuida a Alonso Cano.  En el exterior,  destaca  su torre, de planta cuadrada y cuatro cuerpos de altura, con un cuerpo de campanas diferenciado del resto con arcos pareados y flanqueados por pilastras.                                                                                                           

La iglesia cuenta con dos portadas. A los pies del templo una muy sencilla, que consta de un arco de medio punto sobre pilastras de base cuadrada. Encima del arco se sitúa un ventanuco circular. La otra portada está en la lateral derecho y es más elaborada. Consta de un arco de medio punto enmarcado entre medias columnas corintias de fuste estriado. Tiene entablamento con friso con adornos platerescos. Esta portada incluye medallones con cabezas de santos en las enjutas, el escudo del arzobispo Fernando Niño de Guevara en el tímpano, y otro medallón superior con la Virgen y el niño sostenido por ángeles.  Por sus indudables valores arquitectónicos y artísticos, esta iglesia está catalogada como bien de interés cultural.                                                                                                                                                                     

Concluida la visita a este magnífico monumento, José Ramón. Nos fue mostrando el pueblo y sus curiosidades, como los restos de muralla de la puerta de Granada. Y así llegamos a las calles principales. Finalizando el recorrido en el restaurante La Bolera, donde degustamos un magnífico y abundante almuerzo. Una vez concluido la comida, regresamos a nuestra Granada.                                                                                                                                                               Puedo destacar que ha sido una jornada estupenda, donde hemos aprendido muchas cosas de Colomera. El guia, espectacular; la comida muy buena y sobre todo  destacar la convivencia entre las personas que hemos ido y donde el buen humor ha estado presente durante  todo el día.

   María Amor Escobar Cardenete     

   Socia de ALUMA               

                     

alumaasociacion

Asociación cultural de los alumnos mayores de la Universidad de Granada

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