Rutas botánicas. Poblado argárico de Peñalosa (Baños de la Encina): Vegetación del pasado. Guiada por Francisco Valle 17 abril 2026

Hay días que no se olvidan. Y el de hoy ha sido uno de ellos.

A las 8:00 de la mañana, partíamos desde el Aulario de Derecho 45 socios de ALUMA, con ilusión, ganas de aprender y, sobre todo, de compartir.

El destino: Baños de la Encina y en el que hoy hemos tenido el privilegio de contar como guía con Francisco Valle Tendero, catedrático de Botánica de la UGR. Pero más allá de su prestigio académico, hoy hemos conocido a Paco Valle, el hombre que ama su tierra y que sabe transmitirlo con una cercanía que llega al corazón, nos ha hecho sentir su tierra.

🌱 Un paseo entre plantas, recuerdos y vida. Nada más llegar, iniciamos el recorrido hacia el embalse del Rumblar.
El sendero se convirtió en algo más que un camino: fue una lección viva, cercana, llena de emoción. Paco nos fue mostrando la riqueza botánica del entorno, pero no como un catálogo… sino como parte de su propia historia.

Fuimos descubriendo:

  • Jaramagos 🌼: pequeñas flores amarillas que anuncian la primavera y llenan de color los caminos.
  • Retama 🌿: arbusto resistente, de flores amarillas, muy adaptado a terrenos pobres.
  • Mejorana 🌸: planta aromática de suave fragancia, ligada a la cocina y a la medicina tradicional.
  • Cardo mariano 🌵: fácilmente reconocible por sus hojas con vetas blancas; muy valorado por sus propiedades medicinales.
  • Jara pringosa 🌺: con sus hojas pegajosas y aroma intenso, típica del monte mediterráneo.
  • Jara blanca 🤍: más delicada, con flores claras que contrastan con el paisaje.
  • Lentisco 🌿: arbusto siempre verde, muy presente en estos entornos, símbolo de resistencia.
  • Cantueso 💜: elegante y aromático, destacando con sus tonos violetas.
  • Lirios 🌸: aportando belleza y color en zonas más húmedas.
  • Gladiolos 🌺: estilizados y vistosos, elevándose entre la vegetación.
  • Orquídeas silvestres 🌷: pequeñas joyas del campo, discretas pero fascinantes.
  • Encinas 🌳: el alma del paisaje, fuertes, longevas, testigos del paso del tiempo.
  • Pinos 🌲: aportando altura, sombra y ese aroma tan característico.
  • Eucalipto 🌿: imponente y aromático, con ese olor fresco tan reconocible.
  • Amapolas ❤️: delicadas, efímeras, pero capaces de transformar el campo en un mar rojo.
  • Viborera 💙: llamativa por su color azulado y su forma peculiar.
  • Malva 🌸: humilde y medicinal, presente en muchos rincones.
  • Alcaucil (alcachofa silvestre) 🌿: ligada a nuestras tradiciones agrícolas.
  • Vara de San Juan 🌼: asociada a antiguas tradiciones populares.
  • Jarilla 🌱: pequeña pero muy adaptada al terreno seco.
  • Jara de cinco llagas 🌺: con manchas oscuras en sus pétalos, muy característica.
  • Jara sin llagas 🤍: más uniforme, pero igualmente bella.

Pero lo más importante no era solo conocer estas especies…Era escuchar a Paco hablar de ellas como quien habla de viejos amigos. Con cariño, con respeto, con emoción. Hubo momentos en los que el grupo caminaba en silencio…no por cansancio, sino porque estábamos disfrutando de algo que iba más allá de una simple ruta.

Después vimos el poblado argárico de Peñalosa que ha sido un referente en la investigación de la Edad del Bronce del Alto Guadalquivir. Se asienta sobre un espolón de pizarra en forma de lengua, con dos grandes laderas de fuertes pendientes limitando al norte con el río Rumblar y hacia el sur con el arroyo Salsipuedes.

El poblado pertenece a la Cultura del Argar, que se desarrolló durante la Edad del Bronce por las provincias de Almería, Murcia, Granada y parte de las de Jaén y Alicante, y estuvo habitado unos 400 años, desde mediados del siglo XIX a. C. hasta mediados del siglo XV a. C.

🍽️ Un alto en el camino. Después de un paseo maravilloso y de un calor que imponía respeto, a las 14:30, compartimos mesa en el Hotel Restaurante Baños para recuperar fuerzas y compartir anécdotas.
Buena comida, conversación animada y esa sensación de grupo que tanto valor tiene. Pudimos elegir entre arroz caldoso o potaje de garbanzos y entre bacalao o pollo en salsa, acabando con un estupendo postre casero.

🏰 Paseo por la historia y el alma del pueblo. Por la tarde, al acabar de comer y de descansar, recorrimos las calles de Baños de la Encina, dejándonos envolver por su historia.

El Castillo de Burgalimar nos recibió imponente, dominando el paisaje. Construido en el siglo X, sigue en pie casi intacto. Sus muros parecen hablarnos… de batallas, de historia, de siglos que han pasado sin lograr borrarlo.

La Calle Santa María nos hizo viajar en el tiempo. Cada paso, cada rincón, parecía contar una historia.

En la Plaza de la Constitución o Plaza Mayor, el tiempo se detuvo. Un lugar para respirar, mirar alrededor… y guardar el momento. La plaza concentra varios de los monumentos más importantes del casco histórico:

Iglesia de San Mateo: Edificio del siglo XV de traza gótica que preside el espacio. Destaca su torre octogonal y su impresionante Sagrario.

Casa Consistorial (Ayuntamiento): De estilo plateresco del siglo XVI, llama la atención por su fachada de sillería con siete vanos adintelados y el escudo real blasonado.

Fuente de la Virgen de la Encina: Situada en el centro de la plaza, rinde homenaje a la patrona del pueblo.

Edificios señoriales: Rodeando la plaza se encuentran palacios y casonas de los siglos XVII y XVIII, como el Palacio de los Molina de la Cerda y la Casa de la Viuda.

🌅 Un día que deja huella. Hoy no solo hemos aprendido botánica y aqueología. Hoy hemos aprendido a mirar de otra manera. A valorar lo cercano. A escuchar la tierra. A sentir los caminos. Y todo ello gracias a Paco Valle, que no solo nos ha guiado…nos ha regalado una forma distinta de entender lo que nos rodea. 

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