El día amaneció frio y para colmo el conductor se hizo esperar. Fue necesario hacer varias llamadas, por parte de Manolo, responsable de la actividad, no sin un poco de nerviosismo y preocupación ante lo inexplicable del retraso. El contratiempo, sin embargo, no hizo mella en los asistentes, no estábamos dispuestos a que un error involuntario empañara un día que prometía ser mágico pues ese era el distintivo que ostenta el pueblo objeto de nuestra visita: Gor, un pueblo mágico.
Para quien esto escribe, el haber aceptado participar en la propuesta cultural de ALUMA “Enséñanos tu pueblo” suponía un reto, asumido con mucha ilusión, pero, al mismo tiempo, con la responsabilidad de llenar de contenido la actividad, ofreciendo a los visitantes el conocimiento y disfrute de este rincón de la provincia, su realidad, su paisaje, su historia, sus tradiciones y su cultura. Una información tan amena como rigurosa pues ese es el objetivo que “ALUMA” pretende: dar a conocer, in situ, los pueblos de la provincia y de la comunidad autónoma en general.
El trayecto aproximado de los 85 kms. que separan a Gor de la capital, dio margen para esbozar referencias geográficas, históricas, sociales y económicas de este pueblo integrado en el Geoparque de Granada y tal vez poco conocido a nivel provincial. Pero como una imagen vale más que mil palabras, me pareció interesante distribuir entre los viajeros algunos ejemplares de la revista “Puerta de la Villa” que edita la Asociación “Amigos de Gor” desde hace más de 30 años. Una forma útil de aproximarse a la realidad goreña contemplando imágenes, fotografías y textos escritos, en su mayoría por goreños.
Después de abandonar la A-92, iniciamos el acceso por la carretera comarcal pasando por lo que fue la estación de ferrocarril hoy en desuso por la supresión de la línea Guadix-Baza-Almendricos. Avistar el pueblo desde la cuesta del Pilarejo, enmarcado ahora por una inmensa gama de verdes salpicados por el rojo de miles de amapolas, es un regalo para los sentidos que no dejó indiferentes a quienes lo visitaban por primera vez. La exclamación unánime de sorpresa así lo atestiguó.
Dio tiempo, a lo largo del trayecto .de comentar las historias vinculadas al paso del ferrocarril y ubicar el “Puente Grande”, ese que todo el mundo en Granada conoce como puente de Dúrcal, pero pocos saben que su primera ubicación fue en nuestro pueblo a principios del siglo XX. Una información que tiene su importancia como dato histórico vinculado a la forma de vivir y de viajar en épocas pasadas. Actualmente sólo se pueden observar los restos de aquellos pilares que lo sustentaron en ambos lados del río y cuya ubicación en terreno movedizo obligó a abandonar sustituyéndolos por el actual Puente chico. Al llegar al pueblo y bajar del autobús, la sensación de respirar aire puro, carente de contaminación, se agradece, pese a que su temperatura y velocidad resulta algo molesta en esta mañana de abril.
Un desayuno contundente en Casa Mora nos compensa y nos pone en forma para empezar el recorrido programado: subida al mirador del cerrillo de la Horca, recorrido de los encierros, plaza de toros, plaza mayor, Iglesia parroquial, calles principales, fuente y lavadero ….
En el mirador, situado en la carretera que conduce al parque natural de la sierra de Baza disfrutamos de la panorámica de todo el valle, esa hondonada a los pies del cerro en la que Gor se encuentra enclavado y que explica el porqué del origen árabe de su nombre. Es interesante hacer esta subida-me comentan- compensa el esfuerzo la contemplación del paisaje y nos da una idea exacta de la situación del pueblo y de su entorno.
Iniciamos después la bajada hasta el barrio de Triana, Un barrio en otro tiempo muy densamente poblado. Observamos sus calles limpias, las casas bien mantenidas y cuidadas a pesar de estar la mayor parte del año cerradas, por la ausencia de sus moradores. Es algo que resulta curioso, no sólo en este barrio sino en todo el pueblo. El comentario se va repitiendo: “…es un pueblo muy cuidado, no da la impresión de estar tan vacío, apenas se ven casas abandonadas…”
Y bajamos la cuesta comentando a la vez nuestra tradición taurina, el recorrido de los encierros, la justificación documental de su antigüedad, el mantenimiento de su tradición secular y el auge que van experimentando año tras año.
El paso por la calle Molinos hace necesario aludir al porqué del nombre de esta calle. Es la que daba acceso a los muchos molinos harineros existentes en Gor en los tiempos en que la producción cerealista, justificaba su existencia y además era la forma de atender las necesidades alimentarias de una población cercana a los 6000 habitantes en los años 40 y 50 del siglo pasado.
Hacemos un descanso en el rincón poético dedicado a Antonio Agudo, lugar propicio donde realizar una referencia a su persona y su obra poética. La infancia de este poeta goreño transcurrió en Gor en tiempos de mucha dificultad y de grandes carencias Junto a su familia emigró tempranamente a Cataluña y empezó a trabajar abandonando la escuela de forma prematura. Consiguió, de forma autodidacta, una formación que le permitió escribir y publicar sus poemas en varios medios. Uno de esos poemas, escritos desde el cariño al pueblo que le vio nacer, es el que se puede leer en ese rincón poético dedicado a su figura y que dice así:
… Y a ti, Gor, te dejo
la parte que me toca,
todo lo que me pertenece
por haber nacido:
Mi trozo de acera cuando paso,
mi sombra de árbol,
mi aire que respiro…
Para ellos el coche,
el microondas,
el ordenador,
el video,
y para ti
mi salto de puente,
mi palmo de río,
mi caja de amor
y mi arco de olvido,
¡Y el numero seis
de la calle Molinos …!
Ya te regalé mi infancia,
no toda, porque me fui
Y todavía soy niño;
niño que se recrea
en tu memoria feliz,
decidido…
indefectiblemente vivo.
Por la calle del Hierro accedemos a la Plaza Mayor, espléndida y solitaria. ¡Qué buena plaza! -comentan – y qué bien cuidada. ¡Cualquiera diría que vive tan poca gente ¡
Nuestra siguiente parada es la Plaza de toros que recibe toda clase de piropos por su originalidad y aspecto recoleto. Hablamos de lo que fue el Castillo y su vinculación con la Historia de Gor, de sus diversos usos a través del tiempo y en la actualidad y de todo lo que se refiere a nuestros festejos taurinos: Comisión Pro-toros, Certamen “La Almendra de Plata”, Concurso de recetas con carne de toro, etc. Muchos apuntan en su agenda las fechas y prometen volver en las próximas fiestas de agosto.
Visitamos después la casa consistorial, la sede de la ACAG, con la ayuda de Cecilio.
Gracias a Tano, que nos abrió la puerta, pudimos ver la Iglesia, comentar las características de su construcción y hablar de nuestro patrón y sus fiestas
En el paseo por la calle Ancha, el comentario volvió a ser recurrente acerca del cuidado y buen mantenimiento de calles y viviendas. La fuente y el lavadero fueron también objeto de comentarios positivos sobre su conservación y los cambios de uso que se han producido a lo largo de los años, sin que faltaran las palabras de elogio a los poemas que decoran estos espacios emblemáticos.
Y hasta aquí lo que dio la mañana. Nos esperaba poner el broche a la jornada y lo hicimos con un buen almuerzo ofrecido por Rubén en “Casa Mora” que puso todo su empeño en que fuera exitoso y, la verdad, es que lo consiguió.
Tocaba volver a Granada, no sin antes hacer alguna compra de productos locales para llevar a casa el “sabor” de Gor.
Cuando escribo esta crónica, voy recordando con satisfacción a cada uno de los compañeros y compañeras, sus comentarios, su agradecimiento, su satisfacción por la actividad realizada en Gor. Se marcharon contentos y sorprendidos muy gratamente de este pueblo.
Sólo me queda, como goreña y como socia de ALUMA, agradecer a esta asociación el que haya tenido en consideración a nuestro pueblo como uno de los participantes en este interesante proyecto: “Enséñanos tu pueblo”. Visitar los pueblos es una forma muy interesante de potenciar la cultura popular. Es apostar por el territorio y su conservación, es crear lazos de cercanía entre visitantes y visitados, es hacer que la gente “de pueblo” se sienta reconocida también por la Universidad de Granada y sus alumnos en este todo ello, Muchas gracias
M.Carmen García Jiménez
Socia de ALUMA































