Debates Intergeneracionales, 28 de mayo, 2026
¡Qué pronto termina el curso!
Esta tarde hemos celebrado el debate final del curso 2025-2026 y parece que fue ayer cuando comenzamos esta aventura. Desde noviembre, cuando iniciamos los debates intergeneracionales, han transcurrido ya siete meses que se han pasado en un abrir y cerrar de ojos. Quizá sea cierto eso de que el tiempo vuela cuando se vive intensamente… o tal vez simplemente nos estamos haciendo mayores.
En esta ocasión, el tema central ha sido la participación política. El auditorio, formado por estudiantes universitarios y universitarias de distintas generaciones, jóvenes y sénior, participó activamente reflexionando y debatiendo sobre cuestiones tan importantes como: ¿Qué significa para cada persona “participar en política”? ¿Han cambiado las formas de participación política? ¿Son mejores o peores que antes? ¿Qué factores motivan o desmotivan la participación ciudadana? ¿Está la sociedad actual más comprometida políticamente? ¿Es importante votar aunque ningún partido nos convenza plenamente?
El tema despertó un debate animado, enriquecedor y lleno de matices. Las experiencias vitales de las personas participantes eran muy diferentes. Las generaciones más jóvenes han nacido y crecido en libertad, mientras que muchas de las personas mayores vivieron parte de su juventud privadas de derechos fundamentales, como la libertad de expresión y de participación política. Precisamente esa diversidad de vivencias hizo el diálogo especialmente valioso.
Una de las opiniones más compartidas fue la necesidad de avanzar hacia un sistema electoral más cercano a la ciudadanía, donde se pudiera elegir directamente a las personas representantes y no únicamente a listas cerradas de partidos. Se defendió que unas listas abiertas harían más visibles a las candidaturas y aumentarían su responsabilidad directa ante el electorado.
Durante el debate también se habló de la abstención, del voto en blanco y de la responsabilidad colectiva que todas las personas tenemos en la vida pública. Porque la política no son solo los partidos: la política influye directamente en nuestra vida cotidiana, puede contribuir a mejorarla o empeorarla. También se reflexionó sobre el descrédito que arrastra actualmente buena parte de la clase política y sobre cómo, en ocasiones, el poder atrae a personas que anteponen sus intereses personales al bien común.
Por eso, muchas de las intervenciones coincidieron en que nuestra obligación, nuestro derecho y también nuestra fuerza como ciudadanía es participar, votar y exigir una política honesta y comprometida con la sociedad, independientemente del partido al que pertenezcan quienes nos representan.
La tarde se nos hizo corta. Ha sido una experiencia muy enriquecedora compartir ideas y reflexiones entre jóvenes universitarios y universitarias, que serán líderes del futuro, y estudiantes sénior que aportan la experiencia de lo vivido y aprendido a lo largo de los años.
En octubre retomaremos esta actividad tan llena de vida, aprendizaje y diálogo entre generaciones, que nos recuerda la importancia de escucharnos, comprendernos y construir juntos y juntas una sociedad mejor.
JRS










