«Desgranando Granada». El ALBAICÍN: DE LOS ÍBEROS A LOS ORTODOXOS.
El domingo 23 de marzo ofrece un buen motivo para madrugar. El motivo no es otro que la visita programada por ALUMA: “El Albaicín: De los íberos a los ortodoxos” que será guiada por Damián, Paseos granadinos, intérprete del patrimonio.
El día es fresco, la atmósfera limpia ayuda a respirar, a observar y disfrutar la mañana esperando que nos respete la lluvia.
El grupo de 30 personas llega puntualmente al lugar de encuentro: la Plaza de San Nicolás, a escasos metros del mirador. Es una plaza recoleta, tranquila, agradable, presidida por el Colegio Gómez Moreno que hoy aporta el silencio propio del descanso de la actividad escolar. Damián, orgulloso de sus orígenes albaicineros, nos anima a disfrutar de este espacio no invadido, de momento, por lo que él llama: turismo de bajada, tan de moda en los últimos tiempos. Muy cerca, el Carmen de Atarazanas, antiguo cine de verano del barrio en los años 60. Nos recuerda Damián el significado del término “atarazanas” como el lugar relativo a la fabricación de cuerdas ligado al cultivo del lino en la Vega.
Nos explica que en este lugar se puede situar el primer vestigio de poblamiento urbano relacionado con el pueblo Ibero. Muy cerca, en lo que actualmente es la mezquita Mayor se han encontrado los restos de antigua muralla íbera, protegida para su conservación, pero no incluida para ser visitada por el momento.,
La Mezquita Mayor fue construida en los años 80. El proyecto original tuvo que ser modificado en función de los restos encontrados en el subsuelo tales como la muralla íbera y las canalizaciones romanas existentes en aquel espacio. Actualmente es lugar de culto, de reunión y de estudio de la comunidad de los llamados muladíes o nuevos musulmanes en Granada.
Continuamos nuestra visita recorriendo las callejuelas más estrechas y menos “invadidas por el turismo”, que nuestro guía conoce bien e ilustra con constantes anécdotas y curiosidades del saber popular albaicinero como es el consejo de no pisar sobre las piedras blancas del pavimento, procedentes del Darro y hacerlo por las procedentes del Genil, negras y menos resbaladizas.
Hemos llegado a la Iglesia de El Salvador, antigua Mezquita Aljama. Desde la portada se pueden observar los restos de la muralla Nazarí (S. XV) bajo la cual, en la ladera, aparecen las típicas cuevas que en otro tiempo acogieron a familias procedentes de varios lugares de la provincia, gente humilde que se acercaba a la capital en busca de trabajo. Actualmente muchas de ellas se han acondicionado como segundas residencias o se han habilitado como viviendas turísticas. De la Colegiata cabe destacar entre otras muchas cosas, la reforma de la estructura, reforzada con railes de tranvía y hormigón por el arquitecto Fernando Wilhelmi, pero conservando la estética primitiva.
El paseo continúa hasta Iglesia de San Bartolomé, visitando previamente una casa morisca rehabilitada de forma respetuosa tanto en su fachada como en su interior. Nos detenemos en su patio interior, un patio con alberca central, oculto a las miradas del exterior fiel exponente de la tradición musulmana. Isabel, su dueña, nos muestra los objetos de cerámica que realizan en el taller Al-Yarrar rescatando fielmente la tradición nazarí. Como objeto emblemático la reproducción del jarrón de las Gacelas que se conserva en el Museo de La Alhambra.
La iglesia de San Bartolomé es una construcción del renacentismo mudéjar granadino. De una sola planta, sin capillas laterales, con cubierta de tradición mudéjar. Su torre destaca por sus cinco órdenes de ventanas todas distintas y decoradas con azulejería y molduras de separación de los tres pisos. Desde 1842 está suprimida como parroquia. Actualmente acoge el culto de la comunidad ortodoxa rusa en Granada adoptando la estética propia de esa liturgia. Una de las componentes de esta comunidad y miembro del coro, nos da la bienvenida y nos explica las muchas similitudes existentes entre su credo y el de la iglesia católica, ambas cristianas y procedentes del mismo Evangelio de Jesucristo. Tras el encendido de velas por cada uno de los asistentes y de escuchar un bonito recital de canciones litúrgicas y populares interpretadas por el dúo formado por dos mujeres .una rusa y una ucraniana, nos despedimos no sin antes degustar el vino especiado y los dulces con los que nos han obsequiado. Una bonita experiencia la de este domingo que ha sido indulgente con el grupo pues ha esperado el fin del paseo para enviarnos un nuevo chaparrón.
M.ª. Carmen García Jiménez.
Alumna del APFA y socia de ALUMA.














































