Archivos

Canal Salud ALUMA

Canal Salud Aluma es una fuente orientativa de información seleccionada por el Doctor Ramón Zambudio

SENDERISMO 25 SEPTIEMBRE 2026. RUTA DE LOS MIRADORES

Comparte:

Los Miradores: Granada a nuestros pies

Viernes, 25 de septiembre de 2026

Hay rutas que se disfrutan caminando y otras que, además, obligan de vez en cuando a detenerse, levantar la mirada y simplemente contemplar. La de hoy ha sido una de esas.

A las 10:00 de la mañana, como viene siendo costumbre, Plaza Nueva volvió a convertirse en punto de encuentro de los senderistas de ALUMA. Allí nos reunimos 31 caminantes, animosos, con ganas de andar, de charlar y de disfrutar de una nueva mañana juntos. Por delante nos esperaba una ruta de aproximadamente 10,5 kilómetros, bautizada como “Los Miradores”, y el nombre no podía estar mejor elegido. El recorrido nos llevaría por algunos de los balcones más espectaculares de Granada: San Nicolás, San Miguel Alto y la Abadía del Sacromonte.

Comenzamos dejando atrás Plaza Nueva y adentrándonos poco a poco en las calles del Albaicín. Cárcel Alta, San Gregorio, placetas, callejones y cuestas fueron calentando las piernas desde los primeros minutos. Y cuando se camina por el Albaicín ya se sabe que lo de “calentar las piernas” no es precisamente una expresión figurada. Entre calles estrechas, fachadas encaladas y rincones llenos de historia fuimos ganando altura hasta alcanzar nuestra primera gran parada.

San Nicolás: una postal que nunca cansa

Llegamos al Mirador de San Nicolás, posiblemente el mirador más conocido de Granada y uno de esos lugares que, por muchas veces que se visiten, siempre consiguen sorprender. Frente a nosotros apareció la Alhambra, extendida sobre la colina de la Sabika, con Sierra Nevada dibujándose detrás en el horizonte. Torres, murallas, palacios y vegetación componían esa imagen que tantas veces hemos visto en fotografías y que, sin embargo, resulta mucho más impresionante cuando se contempla allí, en silencio, directamente con nuestros propios ojos.

Durante unos minutos dejamos de ser senderistas para convertirnos en espectadores privilegiados. Alguna fotografía, algún comentario inevitable sobre la belleza del paisaje y también ese clásico pensamiento que surge en estos lugares: “Qué suerte tenemos de vivir en Granada”.

Pero había que continuar. Atravesamos el Arco de las Pesas, Plaza Larga y la calle Agua del Albaicín para seguir ganando altura por Pagés y San Gregorio Alto hasta llegar a la Puerta de Fajalauza. A partir de ahí comenzaba uno de los tramos más exigentes de la mañana.

San Miguel Alto: Granada vista desde el cielo

Tomamos el sendero que asciende junto a la muralla nazarí del Alto Albaicín. La pendiente empezó a hacerse notar y las conversaciones fueron dejando paso, de vez en cuando, a alguna respiración un poco más profunda. Pero todos sabíamos que arriba nos esperaba una magnífica recompensa.

Y llegó.

El Mirador de San Miguel Alto, situado junto a la ermita del mismo nombre, es uno de esos lugares desde los que Granada parece quedarse pequeña.

Desde allí la vista se abre enormemente. A nuestros pies aparecía el Albaicín, perfectamente reconocible por su entramado de calles y casas blancas. Más allá, la Alhambra; al fondo, Sierra Nevada; hacia otro lado, la ciudad moderna extendiéndose hasta confundirse con la Vega.

Aquí ya no se contempla solamente un monumento. Se contempla Granada entera.

La altura permite comprender mejor la ciudad: sus barrios, sus colinas, sus límites y la relación tan especial que mantiene con las montañas que la rodean. El esfuerzo de la subida quedaba inmediatamente olvidado.

Nos recreamos durante un buen rato observando el paisaje, señalando lugares conocidos, buscando nuestras particulares referencias y, naturalmente, aprovechando para hacer unas cuantas fotografías. Porque subir hasta San Miguel Alto y marcharse sin una foto sería casi imperdonable.

Después de descansar y recuperar fuerzas continuamos la marcha. Dejamos atrás la ermita y comenzamos un tramo muy diferente. Las calles desaparecieron y el paisaje se volvió mucho más abierto.

Senderos, campo y un pequeño respiro de ciudad

Atravesamos la gran explanada situada tras San Miguel y tomamos caminos y veredas en dirección al entorno del Fargue.

Este tramo nos permitió disfrutar de otra cara de Granada.

El ruido urbano quedó atrás y durante varios kilómetros caminamos por senderos entre lomas, caminos de tierra y terrenos abiertos. Hubo pequeñas subidas, descensos, bifurcaciones y algún cruce en el que convenía estar atento para no tomar el camino equivocado. El grupo avanzaba a buen ritmo.

A esas alturas de la ruta ya se habían formado las habituales pequeñas conversaciones: unos delante, otros detrás, unos hablando de viajes, otros de familia, otros simplemente disfrutando del paisaje. Porque esa es también una de las mejores cosas del senderismo en ALUMA: andamos, sí, pero sobre todo convivimos.

Después de atravesar las veredas próximas a la subestación del Fargue comenzamos finalmente el descenso hacia nuestro tercer gran punto de referencia.

La Abadía del Sacromonte: otro balcón privilegiado

Preferimos el recorrido de la carretera del Sacromonte al Fargue, apenas transitada,  ya que el sendero natural de tierra estaba muy deteriorado y peligroso y poco después apareció ante nosotros la entrada del recinto de la Abadía del Sacromonte.

Nada más entrar nos esperaba el tercer gran mirador de la jornada. Y nuevamente Granada volvió a desplegarse ante nuestros ojos.

Desde esta zona la perspectiva cambia por completo. La Alhambra vuelve a reclamar protagonismo, pero ahora rodeada por las laderas y el paisaje del Valle de Valparaíso. Las casas y cuevas del Sacromonte parecen agarrarse a la montaña mientras la ciudad se abre al fondo.

Es un paisaje distinto al de San Nicolás y distinto también al de San Miguel Alto. San Nicolás nos ofrece quizás la imagen más famosa de Granada. San Miguel Alto nos permite contemplarla desde las alturas. Y desde el Sacromonte parece que la ciudad se integra definitivamente con el paisaje, con las montañas y con su propia historia.

Tres miradores. Tres perspectivas. Una misma Granada que nunca parece la misma.

Después de disfrutar del lugar continuamos atravesando el entorno exterior de la Abadía para comenzar el largo descenso.

Pasamos junto a un pequeño mirador sobre el Valle de Valparaíso y tomamos posteriormente el bonito sendero que baja hasta la Ermita del Santo Sepulcro. Desde allí alcanzamos finalmente el Camino del Sacromonte.

Regreso a Granada

Ya con buena parte del trabajo hecho, comenzamos a recorrer el Camino del Sacromonte en dirección al centro.

A un lado quedaban las conocidas cuevas del barrio, recorabamos LA CHUMBERA, EL CAMBORIO, LA FRAGUA, sitios emblemáticos en nuestra juventud. Poco a poco nos acercamos de nuevo a la ciudad hasta alcanzar la Cuesta del Chapiz.

La bajada nos llevó hasta el Paseo de los Tristes, donde la ruta comenzaba ya a tocar a su fin. Quedaban los últimos pasos siguiendo el Darro hasta regresar nuevamente a Plaza Nueva, el mismo lugar donde unas horas antes habíamos comenzado nuestra aventura.

En total, 10 kilómetros y medio de calles, cuestas, senderos, veredas y, sobre todo, magníficos paisajes. Pero todavía faltaba algo fundamental.

A eso de la una de la tarde, el calor ya apretaba con ganas y después de tantas subidas y bajadas nuestros senderistas tenían bastante claro cuál debía ser la última parada del recorrido.

La Gran Taberna. Allí cambiamos los bastones por vasos fresquitos y las vistas panorámicas por una mesa compartida. Porque después de contemplar Granada desde tres de sus mejores balcones, recorrer más de diez kilómetros y superar unas cuantas cuestas, había unanimidad absoluta sobre una cuestión: la bebida fría también forma parte del senderismo.

Terminaba así otra estupenda jornada de ALUMA, con cansancio en las piernas, muchas imágenes guardadas en nuestras cerebro, cámaras y teléfonos y, sobre todo, la satisfacción de haber compartido una magnífica mañana.

Y Granada, mientras tanto, seguía allí.

La habíamos contemplado desde San Nicolás, desde San Miguel Alto y desde la abadía del Sacromonte. Y después de verla desde tantos lugares solo podemos llegar a una conclusión: por mucho que caminemos por ella, Granada siempre consigue enseñarnos algo nuevo.

 

NOTA. Agradecemos la colaboración de Pepe Vives, alumno de APFA y socio de ALUMA, en el reportaje fotográfico.

Picture of Juan Luis Saez

Juan Luis Saez

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

También te podría gustar...

Descubre más desde ALUMA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo