Ciencia, participación y encuentro entre generaciones se dieron la mano en Granada en una jornada que puso en valor el papel activo de las personas mayores en la defensa de los Derechos Humanos.
La ciencia volvió a ser protagonista en Granada el viernes 25 de septiembre con la celebración de La Noche Europea de los Investigadores, una iniciativa impulsada por la Comisión Europea que pretende acercar la investigación y el conocimiento científico a la ciudadanía. La edición de este año, que en Andalucía cuenta con el impulso de la Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación a través de la Fundación Descubre, ha reunido en Granada a alrededor de 700 investigadores e investigadoras, con una programación de más de 300 actividades de divulgación dirigidas a todos los públicos. La iniciativa se celebra simultáneamente en unas 400 ciudades europeas y está presente en Andalucía desde 2012. Su propósito es mostrar a la sociedad los beneficios que aporta la investigación científica y su influencia en nuestra vida cotidiana, al tiempo que pretende despertar vocaciones científicas entre los jóvenes y acercarles la carrera investigadora.
Un encuentro entre ciencia y ciudadanía
En Granada, el Paseo del Salón se ha convertido un año más en un gran espacio abierto a la divulgación científica. Más de una veintena de carpas han acogido experimentos, talleres, demostraciones, experiencias, rutas científicas, representaciones teatrales y monólogos, en una propuesta pensada para que la ciencia pueda ser conocida y disfrutada por personas de todas las edades. El delegado territorial de Universidad, Industria, Energía e Innovación en Granada, Gumersindo Fernández, destacó que este espacio se transforma en un gran escaparate al aire libre de la investigación que se desarrolla en Granada, con la participación de instituciones científicas, encabezadas por la Universidad de Granada, el CSIC y la Fundación Progreso y Salud.
Pero la ciencia también es diálogo, reflexión y encuentro. Y precisamente en ese espíritu se enmarca una de las novedades de esta edición: el Senior Corner, un espacio específicamente destinado a acercar la investigación al público sénior. En él se han abordado cuestiones de especial interés para las personas mayores, como la inteligencia artificial, la salud, el envejecimiento activo, la tecnología, el deporte, la alimentación o la memoria. Además, algunas de las actividades han incorporado una dimensión especialmente enriquecedora: el encuentro entre generaciones.
ALUMA, presente en el diálogo intergeneracional
En este contexto, la asociación ALUMA, fiel a su compromiso con la participación social de las personas mayores y a su disposición permanente a colaborar en iniciativas que favorezcan el encuentro entre generaciones, ha participado en el programa de radio «En la misma onda: un diálogo intergeneracional desde el Trabajo Social para la defensa de los Derechos Humanos», dentro de la iniciativa de F.R.I.D.A.S. «Derechos Humanos en las Actuaciones Diarias de los y las Trabajadores Sociales».
El programa propició un interesante encuentro entre estudiantes de Trabajo Social y personas mayores, representadas por María Jesús Rodríguez Fernández, de OFECUM, y José Rodríguez Sánchez, en representación de ALUMA. Más allá de una conversación entre jóvenes y mayores, el encuentro permitió compartir experiencias y puntos de vista sobre una cuestión que afecta a todas las generaciones: la defensa de los Derechos Humanos.
José Rodríguez puso de manifiesto que los Derechos Humanos no deben considerarse algo conseguido definitivamente, sino una realidad que hay que conocer, ejercer y defender cada día. Las personas mayores, señaló, han vivido épocas en las que determinados derechos y libertades no tenían la presencia que tienen en la sociedad actual, una experiencia que permite valorar especialmente los avances alcanzados.
Pero también existe una enseñanza fundamental: cuando un derecho no se conoce, resulta mucho más difícil reclamarlo. De ahí la importancia de transmitir a las nuevas generaciones que los derechos se conquistan, se disfrutan y, sobre todo, se cuidan para que puedan seguir disfrutándolos quienes vienen detrás.
La experiencia de los mayores también es conocimiento
Uno de los aspectos más enriquecedores del diálogo fue precisamente reflexionar sobre lo que las distintas generaciones pueden aprender unas de otras. Las personas mayores pueden aportar algo que no siempre aparece en los libros: la experiencia de vida. Han atravesado diferentes épocas, han conocido dificultades y transformaciones sociales y económicas y han aprendido a adaptarse a ellas. Pero, sobre todo, poseen una experiencia que permite comprender que detrás de cada problema social existe una persona, una historia y unas circunstancias que merecen ser escuchadas.
Desde esta perspectiva, el diálogo intergeneracional no consiste en que unos enseñen y otros aprendan, sino en compartir conocimientos, experiencias y miradas diferentes sobre una misma realidad. También los jóvenes tienen mucho que aportar a las personas mayores: nuevas perspectivas, nuevas herramientas, nuevas formas de entender la sociedad y una mirada capaz de cuestionar realidades que quizá otras generaciones han terminado aceptando como normales.
Una sociedad que escuche antes de decidir
Otro de los asuntos abordados durante el encuentro fue el papel de los servicios sociales y la necesidad de situar a la persona en el centro de sus actuaciones. Poner a la persona en el centro significa, ante todo, escucharla antes de decidir por ella. Las personas no deberían convertirse únicamente en expedientes, números o destinatarias de prestaciones. Cada una tiene una historia, unas necesidades, unas capacidades y también unos proyectos y deseos que deben ser tenidos en cuenta. En el caso de las personas mayores, esta mirada resulta especialmente importante. Envejecer no significa únicamente necesitar ayuda. Muchas personas mayores mantienen inquietudes, proyectos, conocimientos y una enorme capacidad para participar activamente en la sociedad. Por eso, la participación debe ser real. No basta con preguntar a las personas qué piensan: es necesario que su voz sea escuchada y pueda influir en las decisiones que afectan a sus vidas.
Participar también es un derecho
La experiencia de ALUMA en este encuentro vuelve a poner de manifiesto la importancia del asociacionismo como instrumento de participación ciudadana. Las asociaciones ofrecen espacios donde las personas pueden encontrarse, compartir experiencias, expresar sus opiniones, organizarse y hacer llegar su voz a la sociedad y a las instituciones. En este sentido, ALUMA mantiene su disposición a colaborar con todas aquellas iniciativas que favorezcan el diálogo intergeneracional, la participación social, el aprendizaje mutuo y la defensa de los Derechos Humanos. La jornada dejó una idea especialmente significativa: los derechos humanos pertenecen a todas las generaciones y su defensa también debe ser una tarea compartida.
Y José Rodríguez resumió su reivindicación en una frase que bien podría servir como conclusión de este encuentro:
«Que nadie decida sobre nuestra vida sin escuchar antes nuestra voz, porque participar también es un derecho.»
La participación de ALUMA en esta edición de La Noche Europea de los Investigadores ha sido, en definitiva, una experiencia enriquecedora y cercana: un espacio en el que jóvenes y mayores pudieron escucharse, compartir experiencias y reflexionar juntos sobre los Derechos Humanos. Porque cuando distintas generaciones se sientan a dialogar, todos aprendemos y todos tenemos algo que aportar.
JRS













